Después del terremoto: los riesgos invisibles que aparecen entre los escombros

Cuando ocurre un terremoto, la atención se concentra, correctamente, en la protección de la vida, la evacuación, la búsqueda de personas y la evaluación de los daños. Sin embargo, desde la perspectiva de la higiene ocupacional y la gestión del riesgo, existe una segunda etapa que merece la misma atención: la exposición que comienza después del movimiento sísmico.

Entrar a una estructura afectada, remover escombros, cortar concreto, movilizar materiales, restablecer servicios o participar en labores de rescate puede generar escenarios de exposición completamente diferentes a los existentes antes del evento.

Por eso, que el sismo haya terminado no significa necesariamente que el riesgo haya terminado.

La higiene ocupacional aporta un marco técnico para anticipar, reconocer, evaluar y controlar los peligros derivados de una emergencia, especialmente durante las fases de respuesta y recuperación (Anna, 2011; Ignacio, 2008).

El polvo no es simplemente “polvo”

El colapso, fractura, corte y manipulación de materiales de construcción puede liberar una mezcla compleja de partículas. Dependiendo de las características y antigüedad de la edificación, los materiales involucrados y las actividades posteriores, pueden presentarse material particulado inhalable y respirable, polvo de concreto, sílice cristalina respirable, fibras minerales, metales y, en determinados materiales antiguos, asbesto.

A esto pueden agregarse productos de combustión cuando existen incendios, emisiones de motores y maquinaria utilizados durante la emergencia o sustancias químicas provenientes de instalaciones afectadas.

Desde la higiene ocupacional, la presencia de un peligro no equivale automáticamente a una exposición significativa. Para caracterizar el riesgo es necesario considerar, entre otros elementos, el agente, la fuente, la vía de exposición, la concentración o intensidad, la duración, la frecuencia, las tareas desarrolladas y los controles disponibles (Fleeger & Lillquist, 2019; Plog & Quinlan, 2002).

En exposiciones intensas a polvo e irritantes pueden aparecer efectos tempranos como irritación de las vías respiratorias, tos, broncoespasmo, exacerbación del asma e irritación ocular. Sin embargo, debe mantenerse una interpretación técnicamente rigurosa: enfermedades como mesotelioma, asbestosis, silicosis crónica y la mayoría de los cánceres ocupacionales presentan períodos de latencia prolongados y no deberían atribuirse automáticamente a una exposición reciente.

Un terremoto también puede convertirse en una emergencia química

Existe otro escenario menos visible: el daño de tanques, tuberías, redes de gas, sistemas de refrigeración, laboratorios, instalaciones industriales o lugares donde se almacenan productos químicos. Una emergencia estructural puede, por tanto, desencadenar liberaciones secundarias de sustancias peligrosas y generar la necesidad de evaluación de la exposición, monitoreo ambiental, protección respiratoria y equipos de protección personal (Ignacio, 2008).

Por eso, después de un sismo no debería asumirse que una instalación es segura simplemente porque permanece en pie. Una inspección técnicamente adecuada debe preguntarse también: ¿qué procesos fueron afectados?, ¿qué sustancias estaban almacenadas?, ¿existen fugas?, ¿qué sistemas de ventilación dejaron de funcionar?, ¿qué fuentes de energía permanecen activas?

El riesgo cambia durante cada etapa de la emergencia

No todas las personas enfrentan la misma exposición. Un ciudadano que evacúa una edificación, un bombero que ingresa a una estructura afectada, un trabajador que corta concreto y un operario encargado posteriormente de retirar toneladas de escombros pueden estar frente a perfiles de riesgo muy diferentes.

La gestión debería diferenciar, como mínimo, la respuesta inmediata, la estabilización y la recuperación. Durante esta última pueden permanecer peligros incluso mucho después de terminada la emergencia, razón por la cual la evaluación y el control de exposiciones continúan siendo necesarios (Ignacio, 2008).

¿Entonces basta con utilizar EPP?

No. El equipo de protección personal constituye una barrera importante, pero técnicamente debe ser la consecuencia de una evaluación del peligro, no una respuesta automática. La selección debe responder al peligro identificado, la concentración esperada, las vías de exposición, la tarea realizada y las condiciones particulares de la intervención (American Industrial Hygiene Association [AIHA], 2005).

En protección respiratoria esto es especialmente importante. Una mascarilla o respirador no protege frente a cualquier contaminante ni frente a cualquier concentración. Deben considerarse el contaminante, el tipo de filtro o cartucho, el nivel de protección requerido, el ajuste al usuario y las condiciones atmosféricas dentro de un programa integral de protección respiratoria (Racz et al., 2018).

Del rescate a la recuperación: también es un problema de exposición

Los terremotos suelen analizarse principalmente desde la ingeniería estructural y la atención de emergencias. Ambas disciplinas son fundamentales, pero la recuperación incorpora una tercera pregunta:

¿A qué estarán expuestas las personas que deben trabajar en el lugar durante las próximas horas, días o semanas?

Responderla requiere integrar ingeniería, seguridad, medicina de emergencias, toxicología e higiene ocupacional. La evaluación puede incluir, según el escenario, material particulado, fracción respirable, sílice cristalina, fibras, asbesto, gases y vapores, productos de combustión, sustancias químicas específicas, ruido y otros agentes. También requiere documentar duración, frecuencia e intensidad de las exposiciones y las tareas que las generan (Jahn et al., 2015; Viet et al., 2008).

Una emergencia no termina cuando deja de temblar

Un terremoto es un fenómeno natural. Las exposiciones posteriores, en cambio, pueden ser identificadas, evaluadas y gestionadas. El objetivo no es generar alarma ni asumir que todo escombro representa un peligro químico. Es reconocer que cada estructura, proceso y escenario de recuperación tiene un perfil de riesgo particular.

Después de un evento sísmico, actuar rápidamente es importante. Pero para quienes ingresan, rescatan, inspeccionan, limpian, reparan y reconstruyen, actuar con información técnica puede ser igual de determinante.

Porque después del sismo comienza otra tarea: controlar las exposiciones que la emergencia dejó atrás.

Referencias

American Industrial Hygiene Association. (2005). Guideline for the development of personal protective equipment programs for small business owners (AIHA Guideline 5). American Industrial Hygiene Association.

Anna, D. H. (Ed.). (2011). The occupational environment: Its evaluation, control, and management (3rd ed.). American Industrial Hygiene Association.

Fleeger, A. K., & Lillquist, D. L. (2019). Industrial hygiene reference and study guide (4th ed.; C. B. Ficklen III, Ed.). American Industrial Hygiene Association.

Ignacio, J. S. (2008). Incident safety and health management handbook (ISHMH). American Industrial Hygiene Association.

Jahn, S. D., Bullock, W. H., & Ignacio, J. S. (Eds.). (2015). A strategy for assessing and managing occupational exposures (4th ed.). American Industrial Hygiene Association.

Plog, B. A., & Quinlan, P. J. (Eds.). (2002). Fundamentals of industrial hygiene (5th ed.). National Safety Council.

Racz, L., Yamamoto, D. P., & Eninger, R. M. (Eds.). (2018). Handbook of respiratory protection: Safeguarding against current and emerging hazards. CRC Press.

Viet, S. M., Stenzel, M. R., Rennix, C. P., & Armstrong, T. W. (Eds.). (2008). Guideline on occupational exposure reconstruction. American Industrial Hygiene Association.

Comparte este artículo

Infórmate con nuestras noticias

Últimas noticias y tendencias a tu interés

Después del terremoto: los riesgos invisibles que aparecen entre los escombros
Cuando ocurre un terremoto, la atención se concentra, correctamente, en...
Modelación de calidad del aire: el siguiente paso para una gestión ambiental predictiva.
Ya no basta con medir la contaminación después de que...
Biomarcadores: una herramienta clave en la evaluación de la exposición ocupacional
En higiene ocupacional, medir los contaminantes en el ambiente de...
Programa de Vigilancia Epidemiológica: la herramienta que permite anticiparse a la enfermedad laboral
Cuando la salud de los trabajadores se vigila con datos,...
Órganos diana en el trabajo: el enemigo invisible que puede atacar pulmón, piel, hígado, riñón y sistema nervioso
Conoce qué son los órganos diana, por qué son clave...

Aplica

Cotizaciones